2016-12-07

 

La inclusión del enfoque de género en el Acuerdo Final: ganó la voz de las mujeres en la construcción de una paz duradera *

antecedentes-nota
Las discusiones sobre el enfoque de género en el marco de la refrendación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, nos merece reflexiones sobre la instrumentalización que desde algunos sectores se ha hecho de la temática de género, la cual ha estado marcada por intereses económicos y políticos particulares, al tiempo que ha dejado efectos que ya empiezan a sentirse en las vidas de las mujeres colombianas.

 

El contexto actual ha evidenciado las irreversibles consecuencias que podría traer para la protección de los derechos de las mujeres en el país, un acuerdo, que siendo respaldado por las mujeres para la construcción de la paz, se hubiese convertido, por los intentos de algunos grupos religiosos y de derecha, en el instrumento utilizado para retroceder en el reconocimiento de derechos logrados por las luchas de los movimientos de mujeres durante años.

 

Al revisar el Acuerdo Final, es posible decir, que aunque algunas de las demandas de las mujeres fueron incluidas, otras, como la paridad políticase quedaron en el camino de los pendientes. Las  ausencias nos alertan y por ende nos han implicado empezar a pensar que, con la refrendación, nosotras, los  movimiento de mujeres y la sociedad en general, tendremos la responsabilidad de vigilar y proteger los avances logrados en el Acuerdo Final, de manera que podamos evitar cualquier riesgo en materia de pérdida de derechos para las mujeres y las niñas.

 

Ha sido evidente que los intereses de quienes estaban en contra de la firma del Acuerdo Final estaban ligados a proteger por ejemplo beneficios jurídicos para los militares, la tierras para sectores que históricamente la han ostentado, por encima de los derechos de las víctimas, mientras que se utilizó como cortina de humo el abuso del enfoque de género, despertando  los sentimientos más conservadores y retrógrados, que no se compadecieron con las propuestas que llegaron a La Mesa y que las partes recogieron{1}.

 

Un tema que centró la atención de muchos sectores fue el supuesto atentado contra la familia, por lo que fue fundamental aclarar que el enfoque de género no significa la destrucción de ninguna institución social sino la eliminación de las condiciones de discriminación y violencias que han enfrentado las mujeres en todos los entornos, especialmente en el ámbito familiar. A pesar de esto,  la demagogia se sobrepuso a los debates serios con el argumento de la supuesta modificación de esta - la familia-, haciendo incurrir en error a una sociedad que pareció olvidar que dicha institución ya estaba consagrada en la Constitución Política.

 

Si bien es de común conocimiento que cada quien, según sus creencias, conformará, con o sin Acuerdo Final, la familia que mejor considere, y que para ello, todas las bases jurídicas necesarias podrá encontrarlas en la jurisprudencia de la Corte Constitucional y no en el proceso de paz, así como tampoco en el Acuerdo Final, el mensaje de la misoginia ha quedado instalado en la sociedad de una manera muy riesgosa para las mujeres. Hablar de género empieza a ser impopular, incluir en la exigencia de derechos a más del 50% de la población colombiana se torna sospechoso y nada de esto es consecuente con los retos de cambio que nos propone la construcción de la paz.

 

Las mujeres, los movimientos sociales, las feministas hemos logrado reconocimiento de derechos desde la aplicación del enfoque de género, por lo cual también ha sido nuestra apuesta política lograr que el Acuerdo Final contribuya de manera contundente al avance de derechos para las mujeres, principalmente su derecho a vivir una vida libre de violencias. Sabemos que esto no es automático y nos implica trabajo constante para lograrlo.

 

Sorprende, en todo caso, que gran parte del trabajo y las luchas por los derechos de más de la mitad de la población, sea tan fácilmente puesto en tela de juicio, por cuenta de los discursos y debates de sectores religiosos que han intentado, a través de estrategias como el miedo y la emocionalidad exacerbada, posicionar ideas que nada tienen que ver con el Acuerdo Final; Ideas que en con anterioridad éstos mismos sectores han intentado posicionar ante la Corte Constitucional y el Congreso de la República, sin éxito alguno{2}.

 

El derecho a una vida libre de violencias para las mujeres y las niñas sigue vigente. Cuatro mujeres asesinadas posterior a la firma del Acuerdo Final por la violencia feminicida, nos recuerdan el reto, no sólo de la construcción de la paz, sino de asumir, de manera más responsable, la urgente tarea de continuar trabajando por el reconocimiento y la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas, pues ni la democracia ni la paz estarán completas mientras no se erradiquen todas las formas de discriminación y violencias contra nosotras.

 

 

*Elaborado por Adriana Benjumea Rúa. Directora Corporación Humanas.

 

 



{1} Según el estudio sobre las propuestas realizado por Linda Cabrera, Subdirectora de Sisma Mujer, de las 478 propuestas sistematizadas por el Gobierno Nacional para la revisión de los acuerdos de paz, sólo 38 aluden directa o indirectamente a temas de género y 13 específicas sobre LGBTI, es decir, solo el 10%, y las mismas, provienen exclusivamente de sectores religiosos y de la Procuraduría. Ningún(a) otro(a) líder ha presentado propuestas sobre el tema de género. De estas propuestas, sólo 7 proponen eliminar el enfoque de género o cambiarlo por otro término. Las otras se refieren a la idea de retirar la distinción de sexo/género, el desacuerdo con el tema del aborto y la salud sexual y reproductiva, y prevé un acompañamiento para las mujeres víctimas en casos de violencia sexual; una pregunta sobre cómo se definen las agendas sociales de las mujeres, la necesidad de que las Farc reconozcan la vulneración de los derechos de las mujeres y las niñas, la clarificación del enfoque de género referido a las mujeres y aquel entendido como “enfoque de diversidad, identidad y orientación sexuales”, el mantenimiento de la distinción heterosexual de hombre y mujer, definir qué significa el lenguaje no sexista e incluyente, la exclusión de la idea de que la sexualidad se construye, la no modificación de instituciones tradicionales por el enfoque de género, y la relegación de la mujer al ámbito privado como cuidadora.

{2} El tema de aborto, el tema educativo y los derechos para personas de la comunidad LGBTI. 

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